Noches de dulces sueños 22 de agosto de 2016 13:02

  

Aunque no lo creas, pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo. Es muchísimo tiempo y precisamente por eso, te recomiendo que hagas de tu habitación un santuario del sueño en el que puedas hacer de la noche, tu momento favorito del día.


  1. Color

Los colores con los que está pintada tu recámara y hasta el color de tus sábanas influyen en tu humor y comportamiento. El color azul induce a la relajación y la paz. Las tonalidades verdes provocan positivismo y alegría (nada mal para despertar de buenas todos los días). Nunca pintes tu habitación de rojo a menos que tu objetivo sea llenarla de energía y no dormir.

         

  1. Keep it simple!

Deja que tu cama sea el centro de atención de la habitación y evita elementos innecesarios alrededor de ella. Puedes usar objetos decorativos que complementan la ambientación pero que no sean distractores para que no interrumpan tu sueño. Siempre mantén tu habitación limpia y ordenada para que cuando llegue la hora de dormir no te abrumes con el desorden.


  1.  Ubicación

Coloca tu cama lo más alejada de puertas y ventanas (tendrás sensación de mayor amplitud) para que tu cerebro crea estar lejos del exterior y se concentre únicamente en dormir. Evita usar la cama para otras actividades: trabajar en ella o recostarte para ver películas. De esta forma engañamos nuevamente a tu cerebro y  provocamos que este reconozca ese lugar como la zona de relajación y descanso. Complementa este ambiente con luces cálidas.


Cuando llega el final del día, después del trabajo, escuela y todas las actividades que hiciste lo único que quieres es llegar a casa a descansar, pero por alguna razón, en el momento en el que pones la cabeza en la almohada te invade una energía o un pensamiento que no te deja conciliar el sueño por horas. ¿Te pasa frecuentemente? Afortunadamente a mi no, porque si hay algo en lo que soy experta, es en dormir. Sigue leyendo para que sepas como le hago para prácticamente entrar en estado de coma durante toda la noche.


  1. Mantente activo durante el día

Si te encanta hacer ejercicio te recomiendo que lo hagas por la mañana, si no te da tiempo, que sea al menos tres horas antes de dormir. Si lo haces muy tarde tu cuerpo se queda en estado de alerta y te costará más trabajo conciliar el sueño.


  1. Levántate temprano y a la primera

Está comprobado que si pospones la alarma, tu cerebro interpreta esos “5 minutitos más” como lapsos de sueño interrumpido y no como un ratito más de descanso, por lo que al levantarte te sentirás mucho más agotado. Levantarte temprano, aunque no lo necesites y parezca tortura, te ayudará a que cuando llegue la noche te sientas más cansado y te sea más fácil dormir. Dormir tarde y despertar temprano suena a castigo pero creeme que después de unas noches así podrás regular tus horas de sueño y aprovechar mejor el día.


  1. Apaga tu celular

Para mi no hay nada más molesto que me despierte el sonido o la vibración de mi teléfono a las 2:00 am. Apaga tu móvil y deja que también descanse durante la noche. Si es necesario que lo mantengas encendido te sugiero que no lo sigas utilizando hasta quedarte dormido y de repente sentir un golpe en la cara. Déjalo en tu mesa de noche unos minutos antes de irte a la cama y no dejes que los grupos en whatsapp y tweets arruinen tu noche.

La luz azul emitida por aparatos como celulares o tablets activa algunas células importantes en el proceso de visión que mandan señales al cerebro que este último interpreta como si estuviéramos en plena luz del día. Esto provoca que se deje de producir la melatonina, conocida como la hormona del sueño. Bastante interesante, ¿no?

Alguna lámpara con luz cálida o unas velas aromáticas ayudarán a que tus ojos comiencen a descansar y te sea más facil conciliar el sueño. 

  1. Ponte cómodo

Un baño relajante, tu pijama más confortable (la mía es una playera gigante que le robé a papá) y tu almohada favorita, que de preferencia no sea muy alta ni muy dura, serán tus mejores amigos durante la noche.  Según los expertos, la mejor postura para dormir es del lado, con una almohada delgada entre las rodillas y otra en la cabeza (esto te ayudará a disminuir la lumbalgia provocada por mala postura ). Yo lo hice algunas veces y créeme que funcionó.


  1. Conviértete en un vampiro

Esta es la clave de todo, no dejes que ni un solo rayo de luz entre a tu habitación. Trata de evitar todo ruido, parecerá raro y hasta cierto punto exagerado, pero si de verdad tienes un problema de insomnio necesitas aislarte de todo lo que interrumpa tu hora de descanso. 


Ahora ya lo sabes, sigue estos sencillos pasos para que duermas como bebe todas las noches y despiertes de muy buen humor por las mañanas. ¡Dulces sueños!